Hablar de la minería es hablar de una parte de la columna vertebral de nuestro país. Chile sigue siendo el productor del 30% del cobre que genera el globo terráqueo y eso, junto a una economía mundial creciendo, es una tremenda noticia que tenemos que saber valorar y trabajar. No es fácil volver a ver una cartera inversional como la que teníamos hace seis años atrás tras el estancamiento que sufrió la industria, por lo que recuperar ese nivel es un gran desafío.

Si bien el ministerio de Minería se ha puesto como una de sus principales metas la reactivación del sector, y el mismo ministro Baldo Prokurica anunció, recientemente, que trabajarán en 44 proyectos mineros que, en conjunto, suman una inversión de más de US$ 53 mil millones, ya se están viendo algunos cambios positivos. Sin ir más lejos, las exportaciones chilenas acumularon más de 13 mil millones de dólares en enero y febrero, lo que representa un 26,9% más que en el primer bimestre de 2017, resultado en el que incidió principalmente en la industria minera. Por otra parte, las recientes cifras del Imacec de febrero, que registró un aumento de 4,0%, vinieron a confirmar la recuperación del sector minero, que anotó un aumento de 19,4%, el más alto desde 2009, mientras que en los tres primeros meses de este año, los embarques mineros alcanzaron más de nueve mil millones de dólares y en marzo las exportaciones mineras, principalmente de cobre, aumentaron en un 32,1%.

Así, un nuevo ciclo positivo de precios, reactivación de la cartera de proyectos y la renovación de inversiones nos enfrenta a un escenario de recomposición que tiene que ver con el cambio en el precio y una nueva conducta de las economías porque quizás el otro hecho destacable que hay que vincular es que tenemos a un mundo, en general, creciendo y eso no es algo que sea muy común de ver. Esto último genera una demanda importante de commodities -en particular en el cobre-, y por eso comenzamos a ver un comportamiento al alza.

En Chile tenemos más de 100 años de historia en la minería del cobre –así como también en otras como el carbón- lo que habla de un conocimiento y experiencia destacable, de Know How, y es importante valorar ese profesionalismo. Lo sustantivo es entender cuál es el impacto que tiene el cobre en nuestra economía y darle valor y fortaleza a ese aspecto.

Así, un nuevo ciclo positivo de precios, reactivación de la cartera de proyectos y la renovación de inversiones nos enfrenta a un escenario de recomposición que tiene que ver con el cambio en el precio y una nueva conducta de las economías porque quizás el otro hecho destacable que hay que vincular es que tenemos a un mundo, en general, creciendo y eso no es algo que sea muy común de ver. Esto último genera una demanda importante de commodities -en particular en el cobre-, y por eso comenzamos a ver un comportamiento al alza.

Fuente: El Mostrador 19 de mayo 2018